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domingo, 23 de mayo de 2021

Padres brillantes, maestros fascinantes. De Augusto Cury. Lectura recomendada para padres y maestros!

 


Los niños no necesitan padres gigantescos, sino seres humanos que hablen su lenguaje y que sean capaces de penetrar en sus corazones.

Una obra maestra que inspirará a padres, a maestros y a jóvenes para afrontar uno de los grandes retos del presente: la educación. Padres brillantes, maestros fascinantes es la obra maestra de Augusto Cury, un libro que ha alcanzado el estatus de obra de referencia entre los educadores de todo el mundo. La educación de nuestros sueños: cómo formar jóvenes felices e inteligentes. Este libro va a cambiar tu visión sobre cómo educar en la excelencia.

Padres brillantes, maestros fascinantes nos presenta las dificultades a las que nos enfrentamos quienes tenemos la bonita tarea de educar, y cómo hoy en día no basta con ser un buen padre o un buen maestro: hay que ser brillante, y fascinante.

De la mano de esta premisa, Augusto Cury nos presenta sus principios básicos para llegar a convertirnos en esos padres o maestros que dejan verdadera huella en sus hijos y alumnos. Dichos principios, van mucho más allá de lo que se hace actualmente, enfocados a veces en lo material. Orienta a utilizar principalmente las armas de la creatividad, la emoción y la afectividad y aportando su historia, vivencias, sentimientos y tiempo. No es una lista larga ni técnica, pero son las llaves maestras que pueden llevar a abrir el corazón de cualquier niño o joven.

El libro concluye planteando unos pocos cambios más globales que se podrían aplicar a los sistemas educativos actuales para tratar de conseguir ese objetivo de educar personas, mucho más ambicioso y fructífero que llenar la cabeza de conocimientos. Y añade también algunos de los resultados sorprendentes y esperanzadores que se han originado en algunas de las escuelas donde se han puesto en marcha estas medidas.

Es un libro maravilloso, sin desperdicio, que no debieran dejar de leer todos aquellos a quienes preocupe la educación de sus hijos o alumnos.

Algunos detalles sobre el contenido del libro, les comento a continuación:

El libro consta varios capítulos dedicados cada uno a un punto clave de la educación (primera parte para padres, y segunda para maestros), en los que el autor enfrenta lo que se puede esperar de un buen padre o un buen maestro, con lo que harían un padre brillante, o un maestro fascinante. Son puntos generales, y las recomendaciones del autor van en la línea de ser positivos y emotivos, orientados a educar las emociones y la memoria. Por poner algún ejemplo, estos son los títulos de algunos capítulos:

Los buenos padres dan regalos, mientras que los padres brillantes dan todo su ser.

Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a pensar.

Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres brillantes preparan a sus hijos para los fracasos.

Los buenos maestros educan la inteligencia lógica, los maestros fascinantes educan la emoción.

Los buenos maestros utilizan la memoria como almacén de datos, los maestros fascinantes la usan como fundamento del arte de pensar.

Después de estos todos estos puntos (7 para padres y 7 para maestros), dedica una tercera parte a los principales errores de los educadores (corregir en público, castigar enfadado, ser impaciente, no cumplir con la palabra...). La cuarta parte resume muy brevemente las investigaciones del autor sobre el funcionamiento de la memoria (Augusto Cury tiene publicada una amplísima teoría sobre la inteligencia que es fascinante), un apartado que probablemente resulte revelador para muchos. La quinta parte explica 10 puntos básicos sobre cómo podrían modificarse las escuelas y el sistema educativo para adaptarlo a las ideas que expone (música de ambiente, sentarse en círculo, desarrollar el arte de las preguntas, contar muchas historias, humanizar al maestro...), y algunos de los resultados obtenidos aplicando estos cambios. Finalmente, concluye con un elogio de la figura de los educadores, maestros y padres, y de la importancia que deberían tener en la sociedad.


domingo, 1 de noviembre de 2020

16 de Noviembre: Día Internacional para la Tolerancia


La tolerancia se puede definir como la capacidad que tiene una persona para aceptar que otra persona tenga valores o normas diferentes a los suyos. En tal sentido, la tolerancia implica el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, cuando son diferentes o contrarias a las propias. Es la actitud de reconocer aquello que se diferencia de nuestros valores. 

También puede verse como la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, comprendiendo la importancia de las distintas formas de entender y desarrollar la vida, lo específico de cada sociedad y su cultura.

La tolerancia es el cimiento más firme de la paz y la reconciliación y nunca ha tenido tanta importancia como en esta época, en la que vivimos cambios vertiginosos. La tolerancia es algo que debe aprenderse desde la infancia y que tienen que amparar los Estados, lo que contribuiría a un mundo más justo, sin violencia y sin discriminación.

La Declaración de Principios sobre la Tolerancia, que adoptaron los países miembros de la UNESCO el 16 de noviembre de 1995, resalta esos aspectos y afirma, entre otras cosas, que la tolerancia reconoce los derechos humanos universales y la diversidad de los pueblos.

Un año después, la Asamblea General invitó a los Estados Miembros a que cada año, en esa misma fecha, se observara el Día Internacional para la Tolerancia con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general.  (resolución 51/95).

En el Documento Final de la Cumbre Mundial 2005 (A/RES/60/1), los Jefes de Estado y de Gobierno reafirman su compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como de alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos.

Para todos los seres humanos es un deber fomentar ese valor tan importante y necesario, especialmente en la actualidad cuando vivimos una vida tan convulsionada. 

La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos"

Declaración de Principios sobre la Tolerancia

 Las Naciones Unidas proponen algunas consideraciones acerca de ¿Cómo luchar contra la intolerancia?

  • Luchar contra la intolerancia exige un marco legal: Los Gobiernos deben aplicar las leyes sobre derechos humanos, prohibir los crímenes y las discriminaciones contra las minorías y debe garantizar un acceso igualitario a los tribunales de justicia, a los responsables de derechos humanos y a los defensores del pueblo.
  • Luchar contra la intolerancia exige educación: La intolerancia nace a menudo de la ignorancia, del miedo a lo desconocido y de un sentido exagerado del valor de lo propio. Por eso, es necesario educar sobre el tema y enseñar la tolerancia y los derechos humanos a los niños.
  • Luchar contra la intolerancia requiere acceder a la información: La intolerancia es más peligrosa cuando se usa con fines políticos o territoriales. Se usan argumentos falaces, se manipulan los hechos y las estadísticas y se miente a la opinión pública. La mejor manera de combatirlo es promover leyes que protejan el derecho a la información y la libertad de prensa.
  • Luchar contra la intolerancia requiere una toma de conciencia individual: La intolerancia en la sociedad es la suma de las intolerancias individuales. Por eso, debemos examinar nuestro papel en el círculo vicioso que lleva a la desconfianza y violencia en la sociedad.
  • Luchar contra la intolerancia exige soluciones locales: Los problemas que nos afectan son cada vez más globales pero las soluciones pueden ser locales, casi individuales. Todos formamos parte de la solución. La no violencia puede ser una herramienta muy efectiva para confrontar un problema, crear un movimiento, o demostrar solidaridad con las víctimas de la intolerancia.

 


viernes, 30 de octubre de 2020

Educar para la Paz!

Para educar bien a tu hijo...

Educación para la paz (peace education), es el proceso de adquisición de los valores y conocimientos, así como las actitudes, habilidades y comportamientos necesarios para conseguir la paz, entendida como vivir en armonía con uno mismo, con los demás y el medio ambiente.

Como la propia educación, se entiende que la educación para la paz es un derecho, aspecto que cada vez es más puesto de manifiesto por investigadores de las ciencias de la paz, como Betty Reardon y Douglas Roche, entre otros. Siendo así, es una responsabilidad primordial de los padres en trabajo conjunto con la escuela, formar en los niños valores para la paz y la convivencia pacífica.

Tanto en la casa como en el colegio, los conflictos entre iguales no se consideran un problema, sino algo normal; sin embargo hay que canalizar esas situaciones y convertirlas en oportunidades para aprender a convivir y crecer.

Según la definición de las Naciones Unidas (1998, Resolución A/52/13), la cultura de paz consiste en una serie de “valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones”.

 ¿Cómo podemos educar los padres y maestros en una cultura de la paz a nuestros hijos?

Los padres y los maestros somos los principales modelos de nuestros hijos: los niños no hacen lo que les decimos, sino lo que ven que hacemos. Se puede enseñar con las palabras, pero se educa con el testimonio de vida diario, es decir: con lo que hacemos. Lo que implica un compromiso integral por parte de padres y docentes con los niños. 

El maestro debe conocer, analizar y comprender la realidad educativa para intervenir en dicha realidad mediante el diseño, puesta en práctica, evaluación y elaboración de estrategias adecuadas, para la enseñanza de contenidos específicos en contextos socioculturales determinados.

 Así que aquí van algunas ideas para la reflexión:

Trata a tus hijos como te gustaría que te tratasen a ti: con cariño, con respeto, escuchándoles y poniéndote en su lugar. 

Nunca pegues a tu hijo. Pegar un azote es un “recurso educativo” ineficaz, fomenta la agresividad en los niños y no mejora su autocontrol. Es importante considerar que cuando un adulto pega a un niño, el motivo no es sólo por lo que hace el niño, sino una muestra de la falta de control del adulto. Pocos padres pegan un bofetón a su jefe o a su suegra cuando se ponen insoportables. Además, ¿con qué argumentos le puedes decir a tu hijo “no se pega” si tú lo haces? 

La formación que queremos fomentar en nuestro hijos, sin violencia, incluye el no hablarle con violencia, no zarandearle, no ridiculizarle, no insultar.

Expresa tus sentimientos y opiniones y apoya a tu hijo para que se sienta libre de expresar también los suyos.

Antes de discutir con tu pareja delante de los niños, cuenta hasta diez. Si la conversación sube de tono, vete un momento a otra habitación, respira hondo y pon las cosas en su lugar.

Cuando tu hijo te esté haciendo perder la paciencia, cuenta hasta veinte. Recuerda que él no puede mandarte a ti al rincón si le gritas o coges una rabieta.

Cuando veas un partido de tu equipo deportivo favorito, anima a tu equipo sin descalificar al contrario. No hagas comentarios sobre los jugadores del equipo rival que no te gustaría oír a tu hijo sobre sus compañeros de clase.

Tómate las dificultades con calma. No grites, ni insultes a los demás.

Respeta tu turno en la compra, en la cola del autobús y en el banco. Si alguien se cuela, defiende tus derechos con firmeza, pero sin agresividad.

Muchas actitudes de los padres y de la familia en general, contribuyen a la formación de valores en los niños, pero una relación basada en el respeto mutuo, en el manejo firme pero comprensivo de la autoridad, en la aceptación de la singularidad y una actitud razonablemente permisiva son un terreno favorable para que los niños formen valores.

Recuerden, la paz se construye respetando los derechos de los demás, cuidando lo que es de todos y promoviendo la igualdad de oportunidades. 

 

Octubre, 2020

domingo, 25 de octubre de 2020

Padres y maestros como formadores de valores!


Nuestra misión primordial como padres y maestros es ser mediadores, de manera que el niño, a su propio ritmo, construya sus aprendizajes. En el tema de la formación de valores, igualmente nuestro desempeño es fundamental. No necesitamos grandes recursos, sólo voluntad y ser un buen modelo.
Formar valores es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores y diferentes instancias de socialización. Por esta razón es necesario trabajar en varios niveles que aseguren la interiorización, estructuración y permanencia de principios sólidos. Algunas de las principales acciones que contribuyen a este propósito son:
• Fortalecer la familia porque ella es el lugar donde el niño obtiene la seguridad, el afecto y la identidad que requiere para un desarrollo  sano y positivo. El núcleo familiar es el lugar para la formación moral por excelencia; las primeras lecciones de amor, respeto, solidaridad, justicia y honestidad se aprenden de los padres.
• La noción del bien y el mal, de lo correcto e incorrecto, de lo adecuado o inadecuado se transmite en los primeros años a través de los pequeños actos cotidianos.
• Es importante estimular la formación de hábitos, conductas y actitudes como el orden, la capacidad para tomar decisiones, la responsabilidad, la aceptación y comprensión de las normas familiares y sociales, así como el respeto por la autoridad.
 La tarea de enseñar valores debe iniciar desde la más temprana edad, nunca debemos subestimar la capacidad de aprendizaje de nuestros niños. Desde que un niño comienza a reconocer los elementos de su entorno, va copiando los patrones de comportamiento que observa de las personas a su alrededor.

Tanto los padres como el maestro deben internalizar que, como figuras significativas en la vida del niño, se convierten en un fuerte modelo a seguir, de allí que su comportamiento general debe ser congruente con su noble misión. Una relación basada en el respeto mutuo, en el manejo firme pero comprensivo de la autoridad, en la aceptación de la singularidad, son un terreno favorable para que los niños formen valores.

Por: Xiomara Hernandez

miércoles, 12 de marzo de 2014

La Educación y el Significado de la Vida. Autor: Jiddu Krishnamurti



Quiero invitar a mis querid@s lectores docentes a realizar una reflexión en torno a la importancia de la educación, que nos conduzca hacia el interior de nosotros mismos para la revisión de nuestra práctica pedagógica: ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo lo estamos haciendo?... Al tomarnos ese momento de reflexión, podemos descubrir nuestros aciertos y debilidades, lo cual nos conducirá a gestionar el proceso de cambios necesarios para mejorar. Para ello, les invito a leer el interesante documento: "La Educación y el Significado de la Vida, escrito por Jiddu Krishnamurti; quien de manera magistralmente sencilla, nos explica la importancia que representa la educación en nuestra formación para la vida. Jiddu expresa, entre otras cosas: "...¿qué significa la vida? ¿Para qué vivimos y luchamos? Si nos educamos simplemente para lograr honores, o alcanzar una buena posición, o ser más eficientes, poder dominar a los demás, entonces nuestras vidas estarán vacías y carecerán de profundidad. Si sólo nos educamos para ser científicos, eruditos aferrados a los libros, o especialistas apasionados por el conocimiento, entonces estaremos contribuyendo a la destrucción y a la miseria del mundo. Aunque existe una más alta y más noble significación de la vida, ¿qué valor tiene la educación si no la descubrimos jamás? Podemos ser muy instruidos, pero si no tenemos una honda integración de pensamiento y sentimiento, nuestras vidas resultan incompletas, contradictorias y atormentadas por innumerables temores; y mientras la educación no cultive una visión integral de la vida, tiene muy poca significación". Indudablemente, es un texto hermoso y lleno de significado... El texto completo lo pueden encontrar en
http://www.jiddu-krishnamurti.net/es/educacion-y-significado-vida. Una vez realizada la lectura y el análisis correspondiente: sugiero producir algunas ideas y dejar tus comentarios. Pueden tomar como guía las interrogantes que coloco más abajo. 

CONSIGNA PARA LA REFLEXIÓN…
Les invito a analizar los señalamientos del autor, relacionándolos con situaciones que se presentan en su accionar cotidiano.
¿Qué opinión le merece lo expresado por el autor en el texto “La Educación y el Significado de la Vida”, en relación a la pregunta que dice: ¿De qué sirve el instruirse si en le proceso de vivir nos estamos destruyendo?
¿Cómo influye en su vida personal y como docente la complejidad social del contexto donde trabaja?
¿Cómo se podría trabajar en forma más saludable en contextos de vulnerabilidad social? 
¿Cómo se podría establecer un equilibrio entre la vida personal y laboral, para un desempeño pedagógico eficiente que contribuya a formar a individuos útiles para la sociedad? 
 
La Educación y el Significado de la Vida
Autor: Jiddu Krishnamurti (Fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual, nacido en la India en 1895. Legaba no tener nacionalidad, ni pertenecer a ninguna religión, clase social, o pensamiento filosófico. Pasó gran parte de su vida como conferenciante y profesor viajando por el mundo y enseñando sobre la mente humana, tanto a grandes como a pequeños grupos. Fue autor de varios libros, entre ellos La libertad primera y última libertadLa única revolución y Las notas de Krishnamurti. A la edad de 90 años dio una conferencia en la ONU acerca de la paz y la conciencia, y recibió la Medalla de la Paz de la ONU en 1984. Su última conferencia fue dada un mes antes de su muerte en 1986).


Xiomara Hernández

Padres brillantes, maestros fascinantes. De Augusto Cury. Lectura recomendada para padres y maestros!

  Los niños no necesitan padres gigantescos, sino seres humanos que hablen su lenguaje y que sean capaces de penetrar en sus corazones. Un...